Mientras una pareja de lesbianas y dos parejas gays esperan que la Corte Suprema de Justicia argentina las autorice a casarse, el Tribunal Supremo de Connecticut legalizó los matrimonios entre personas del mismo sexo en ese estado norteamericano.
POR BRUNO BIMBI
El Tribunal Supremo de Connecticut, en los Estados Unidos, decidió la semana pasada legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. La decisión fue respaldada por cuatro de los siete jueces y dio la razón a ocho parejas de la localidad de Madison, que habían demandado en 2004 al estado luego de que las autoridades locales les negaran permiso para casarse.
Connecticut ya contaba desde 2005 con una ley de unión civil, que reconocía casi todos los derechos del matrimonio, y esto no es un dato menor. Los jueces consideraron que, más allá de que existiera un sistema de protección legal diferenciado para las parejas de gays y lesbianas, “el tratamiento distinto hacia las parejas del mismo sexo es constitucionalmente deficiente”, ya que significaría aplicar “una serie de principios constitucionales a los gays y otros para las demás personas”. En su voto, el juez Richard Palmer sostuvo que “la interpretación de la constitución de acuerdo con los principios de igualdad lleva inexorablemente a la conclusión de que las personas homosexuales tienen derecho a contraer matrimonio con quien deseen”.
El fallo de Connecticut se suma a otros anteriores que, en distintos países, legalizaron los matrimonios homosexuales a partir de demandas interpuestas en la Justicia por parejas que reclamaban no ser discriminadas. Entre otros, se destacan las sentencias de Massachusetts y California (Estados Unidos), Ontario y Columbia Británica (Canadá) y, a nivel nacional, Sudáfrica. En nuestro país, una de las tres demandas idénticas promovidas por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans está a consideración de la Corte Suprema de Justicia. Los antecedentes:
MASSACHUSETTS. Este estado fue el primero en legalizar los matrimonios gays en los Estados Unidos. El Tribunal Supremo falló en noviembre de 2003 en el caso “Hillary Goodrige y otros vs. Departamento de Salud Pública y otros”, resolviendo que “la Corte de Justicia no puede negar la protección, beneficios y obligaciones conferidos al matrimonio civil a dos individuos del mismo sexo que desean casarse. La Constitución de Massachusetts afirma la dignidad y la igualdad de todos los individuos, y prohíbe la creación de ciudadanos de segunda clase”.
CALIFORNIA. En el estado gobernado por Arnold Schwarzenegger, la Corte Suprema falló en mayo de 2008 que la prohibición de los matrimonios entre personas del mismo sexo era inconstitucional. Sin embargo, la “Propuesta 8” de enmienda constitucional estadual, que pretende volver atrás con esa decisión de la Justicia, irá a plebiscito junto con las próximas elecciones presidenciales. Numerosas personalidades de Hollywood, e incluso empresas como Google, han donado fondos para una campaña contra esa propuesta y a favor de los matrimonios gays.
CANADÁ. La Corte de Apelaciones de Ontario, en junio de 2003, y la Corte de Apelaciones de la Columbia Británica, un mes después, determinaron en un fallo que la tradicional definición del matrimonio como la unión entre personas de diferente sexo constituía “una injustificable discriminación basada en la orientación sexual”, contraria a la sección 15 de la Carta Canadiense de Derechos y Libertades, parte de la Constitución Federal de Canadá. Luego de esas sentencias, el Parlamento canadiense modificó en julio de 2005 la ley C-38 sobre matrimonio civil, eliminando las restricciones que impedían los casamientos entre personas del mismo sexo. De este modo, la legalidad de las bodas gays se extendió a todo el país.
SUDÁFRICA, SIN APARTHEID. La Corte Constitucional sudafricana falló en diciembre de 2005 en dos casos: “60/04 Ministerio de Asuntos Internos de Sudáfrica y Dirección de Asuntos Internos vs. Marie Adriana Fourié y Cecilia Johann Bonthuys” y “10/05 Proyecto de igualdad para gays y lesbianas y otros dieciocho patrocinantes vs. Ministerio de Asuntos Internos de Sudáfrica”. Los cinco jueces concluyeron que la exclusión de las parejas de personas del mismo sexo de la definición legal de matrimonio era discriminación y emplazaron por doce meses al Congreso para que rectificara la norma. El Congreso acató el fallo y el matrimonio gay es legal en Sudáfrica desde entonces.
Entre los fundamentos de la Corte Constitucional sudafricana, se destacaron los que suscribió en su voto el juez Sachs J.: “Las demandantes no desean privar a nadie de derechos, sólo quieren tener acceso para ellas mismas, sin ninguna limitación, como disfrutan los otros. La exclusión de las parejas de personas del mismo sexo de los beneficios y responsabilidades del matrimonio no es un inconveniente pequeño y tangencial resultante de unos pocas reliquias sobrevivientes de una sociedad prejuiciosa: representa una forma dura de decir indirectamente que las parejas de personas del mismo sexo son intrusas, que de alguna manera son menos que las parejas heterosexuales. Esto refuerza la hiriente noción de que lesbianas y gays deben ser tratados como una rareza biológica, seres humanos fallados o erróneos que no se enmarcan en una sociedad normal y que no clasifican por tanto para recibir el completo reconocimiento y respeto que nuestra Constitución dice asegurar para todos. Esto es una forma de decir que su capacidad de amar, comprometerse y aceptar responsabilidades es, por definición, menos loable de proteger que las de las parejas heterosexuales”.
Continúa Sachs: “El daño intangible a las parejas de personas del mismo sexo es más severo que las privaciones materiales. Ellos no están autorizados a celebrar su compromiso con el otro jubilosamente en un evento público reconocido por la ley. Están obligados a vivir una vida en estado de vacío legal en el cual sus uniones quedan desmarcadas de las fiestas y de los presentes, de las conmemoraciones, de los aniversarios que celebramos en nuestra cultura. Si tenemos en cuenta la importancia y centralidad que atribuyen nuestras sociedades al matrimonio y sus consecuencias en nuestra cultura, negar este derecho a las parejas de personas del mismo sexo es negarles el derecho a la autodefinición en una forma profunda”.
Estas tres parejas demandaron al Estado, patrocinadas por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, reclamando que se declare la inconstitucionalidad de las normas que les impiden casarse.
La asesora jurídica del INADI, Romina Ojagnan, confirmó que el instituto, por decisión de su presidenta, María José Lubertino, presentará un amicus curiae ante el máximo tribunal, expresando su posición sobre el reclamo de Rachid y Castro. El documento, al que tuvo acceso Crítica de la Argentina, sostiene que “la distinción de trato motivada en la orientación sexual de una persona configura un claro ejemplo de lo que se denomina ‘categoría sospechosa’, cuya principal consecuencia radica en la obligación de invertir la carga de la prueba, dado que se estima a priori que resultará inválida –por discriminatoria– la diferenciación que seDenegar el acceso al matrimonio a las parejas del mismo sexo es poner en duda que las familias constituidas por parejas del mismo sexo gocen de la misma dignidad que aquellas conformadas por parejas de distinto sexo. El Estado permanecerá incurriendo en una 'situación continuada' de violación del derecho a contraer matrimonio hasta tanto proceda a adecuar su legislación interna a fin de compatibilizarla con las obligaciones internacionalmente asumidas en materia de derechos humanos".


3 comentários:
che bimbi cuándo va a escribir en "SOY" del Página????
Amigo, ya escribí en SOY!! De hecho, casi todo el primer número de SOY es trabajo mío: las dos notas de tapa, que ocuparon más de la mitad del suplemento, las hice yo...
Me fui de SOY por razones que ya en su momento expliqué acá (ver nota "Hijos e hijas de lesbianas y gays" en este blog), y no quiero volver con el tiempo porque ya pasó... Además, hay mucha buena gente en Página/12 a la que respeto y aprecio mucho. En marzo de este año me convocaron para escribir en Crítica de la Argentina, inaugurando la sección "El Placard", que sale todos los domingos, y me siento muy bien trabajando en este diario, así que no tengo intenciones de irme.
Abrazo!
Bimbi (decirle Bruno me suena muy confianza)
Me ha dejado totalmente sorprendido lo que le ha pasado con Marta. Hago colabroaciones en Internacionales de Página cada dos o tres semanas y no puedo creer lo que escribe de ella. En fin, lo malo se expande siempre, nunca retrocede.
Me solidarizo con usted por lo que le pasó y disculpe la mención al Soy, soy un tipo colgado y francamente la temática homosexual y demases (perdone que lo ponga tan cavernario pero nor ecuerdo esa sigla que se utiliza GLT..., no sé como sigue) no la sigo. Revisando papeles viejos y no tanto encuentro sus nota en la edición del primer "SOY". A este blog lo descubrí por Bandoneón y he de decir que me ha gustado mucho, describe de manera excelente la lucha cotidiana del movimiento de liberación del que usted forma parte.
No quiero extenderme más, le prometo ser más atento con una temática tan importante para una plena realización democrática como lo es la igualdad sexual. EL artículo que le censuraron es genial Bimbi. La de los pibes que le diecn "pero justo a papá le preguntas por los culos de las minas" o el nene que dice "no somos tontos che" demuestran una falta de prejuicios y una naturalización positiva de la diversidad sexual que es digna de verse. En mi laburo en la Universidad en alguna que otra charla más personal con el alumnado he visto que muchos comparten esa misma forma de pensar. ME alegro firmemente, mi generación (tengo 42) era muy cerrada a la diversidad sexual, aún siendo de izquierda cantabamos cosas contra la FLH, eramos unos retrógrados, ojalá seamos superados con creces
Un Abrazo
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