Mi papá tiene novio
Historias de hijos e hijas de lesbianas y gays.
POR BRUNO BIMBI
Cuando la mamá de Juan falleció, luego de una larga enfermedad, su padre la pasó muy mal. Según Juan, el viejo estaba muy enamorado. "Yo tenía diez años y recuerdo verlo a mi viejo llorando todo el tiempo. Estaba demacrado, pobre; fue un golpe muy fuerte", recuerda. Tiempo después, Carlos comenzó a salir con otra mujer, pero las cosas no funcionaron. Juan prefiere no hablar mucho sobre ella, y da a entender que no le caía bien.
"Hace unos diez años, un día, íbamos en el auto con Guadalupe, mi ex mujer, mi hermana más grande y mi viejo, y él nos dijo que había conocido a alguien. Nos contó que era una persona en la que había encontrado cualidades parecidas a las que le gustaban de mamá", recuerda.
"Al final dijo que esa persona era Ernesto. Así me enteré que mi papá era gay", cuenta Juan, que ahora tiene 25 años y acaba de recibirse de martillero público.
La salida del armario de los hijos es un lugar común de las conversaciones sobre homosexualidad. ¿Quién no ha oído hablar del adolescente que reúne a sus padres para contarles que es gay? Hay hasta libros de autoayuda y sitios de internet que aconsejan "cómo contárselo a tus padres". Pero a veces pasa al revés, y son los padres los que deben contarle a sus hijos. No hay un manual de instrucciones para hacer lo que Carlos se animó al fin a hacer esa tarde, arriba de su BMW 520 Injection, como recuerda Juan. "Modelo 82, muy lindo".
—¿Te sorprendió?
—Al principio, sí. No me había imaginado jamás. Recuerdo que mi viejo tenía amigos gays, del teatro, algunos que estaban en pareja y venían a comer asado a casa. Yo nunca tuve un amigo gay, pero conocí gente en un boliche al que iba a bailar, Amérika.
—¿Lo hablaste con alguien en ese momento?
—Al principio no, también para preservar su intimidad. Mi ex mujer no lo podía creer.
—¿Y cambió algo desde entonces?
—Sí, cambió mi viejo. Estaba muy mal desde que murió mamá. Desde que está con Ernesto, mejoró mucho anímicamente, empezó a estar mejor, más contento. En cuanto a la familia, no cambió nada. Todos lo aceptaron, aunque nunca se habló del tema abiertamente. Él viene a las reuniones familiares con su pareja y todos lo saben, se cae de maduro. Mis hermanos lo aceptaron, pero prefieren no hablar del tema. Yo fui el que mejor lo tomó y no me molesta hablar... Además, Ernesto es un tipazo, una excelente persona.
—¿Creés que la sociedad cambió en los últimos años su manera de ver las relaciones homosexuales?
—Hay un cambio, pero me parece que todavía es muy chico. Sigue habiendo personas que hablan mal de los gays, que dicen "esos putos". Se acepta mucho más que hace diez o quince años atrás, pero no sé si una pareja homosexual puede besarse en un bar sin que los miren raro. Esta sociedad es muy machista.
—¿Y vos cambiaste tu forma de pensar al saber que tu viejo era gay?
—Creo que no, porque no fue necesario. Tanto mi viejo como mi vieja me dieron una educación muy liberal. Para él fue una buena inversion...
***
.
Con apenas dieciséis años y en pleno secundario, Angie Belén la tiene clara y le gusta demostrarlo. Habla de la sexualidad de su mamá con absoluta naturalidad y aclara que, cuando finalmente Claudia se animó a contarle que era lesbiana, no se sorprendió.
—¿Cómo fue?
—Hace más o menos un mes, mi mamá me llamó por teléfono una mañana y me dijo que necesitaba hablar conmigo. Yo me asusté, pensé que se había muerto alguien. Y ella me dice: "soy bisexual". Yo le dije "ah, bueno", y nada más, porque ya lo presentía.
Sus padres se separaron unos años atrás y ella se quedó con la madre, en la ciudad de Lanús. Desde entonces, comenzó a darse cuenta de que a su casa llamaban muchas chicas, "y mi mamá nunca había sido de tener muchas amigas", explica.
—Antes de saber de tu mamá, ¿ya conocías a otras personas homosexuales?
—Sí, tengo varias amigas que son bisexuales. Una de ellas se inclina más por las mujeres, y me acuerdo que, cuando se lo conté a mi mamá, parecía que no lo podía creer. Pero ahora resulta que ella también lo es. También tengo amigos gays, algunos que son amigos de mi novio también. Y después están las típicas boludas que para llamar la atención se dan un beso con otra chica en el boliche. Pero esas no son lesbianas, todos sabemos para qué lo hacen...
—¿Y vos qué pensás ahora que sabés que tu mamá es lesbiana?
—Si ella es feliz, para mí está bien. No mató a nadie, no hizo nada malo. Sé que hay chicos de mi escuela que si lo supieran no lo entenderían, pero a mí no me importa. Como mamá, no cambió en nada, sigue siendo la misma persona.
—¿Conociste a alguna pareja de tu mamá?
—No, pero conozco a una chica que sé que a mi mamá le gusta. Me cae muy bien, pero creo que no podría verlas dándose un beso, por ejemplo. Está todo bien, pero no delante mío. Necesito un tiempo para acostumbrarme.
***
.
Ana tiene veinte años y anda de aquí para allá con el carrito de bebé donde viaja su hija de nueve meses. Se enteró de que su mamá era lesbiana cuando tenía ocho, o quizás nueve años, no lo recuerda con precisión. Vivían en una casa grande que tenía quincho, pileta y jardín, en el oeste del Gran Buenos Aires. Ella se levantó tarde y, cuando fue hasta el quincho, la vio a su mamá dándole un beso a su pareja. Ellas no se dieron cuenta de nada.
—¿Y qué hiciste?
—Corrí hasta mi habitación, di un portazo bien fuerte a ver si alguien lo escuchaba y me encerré. Me quedé ahí hasta que se dieran cuenta de que estaba ofendida por algún motivo. Estuve así todo el día, hasta que mi mamá lo debe haber notado y vino a hablarme.
—¿Estabas muy enojada?
—Sí, estaba todo mal, me enojé muchísimo con ella porque me lo había escondido un montón de tiempo. Esta chica se quedaba a dormir en casa, pero para mí era una super amiga, nada más. Lo que me molestó fue que no me hubiera contado la verdad.
—¿Y al final lo hablaron?
—Sí, esa noche tuvimos una charla y ella me explicó que no me había contado nada porque le resultaba difícil. La entendí, pero mi enojo no me lo podía sacar.
Poco después de ese incidente, la mamá de Ana y su novia cortaron la relación. "Ella me dijo que no era culpa mía, pero yo sé que a partir de que yo me enteré no fue una relación fácil para ellas", dice Ana.
—Ahora ya estás más grande...
—Sí, y con los años, me di cuenta de que esa chica fue una de las mejores parejas que tuvo mi mamá, la comprendía más y tenía la mejor onda conmigo. No es fácil estar en pareja con una persona que tiene hijos, y en cierto modo una mujer es diferente a un hombre. En el fondo, toda mujer tiene algo de madre, aunque no lo sea, y le es más fácil entender la situación. Ella cuidaba más a mi mamá que cualquier hombre con el que haya estado.
—¿Se te fue el enojo, entonces?
—Recién ahora —dice Ana, y se ríe—. Cuando mi mamá se separó de esa chica, sus parejas siguientes fueron hombres. Pasó un tiempo largo y recién hace dos años se volvió a enamorar de una mujer.
—¿Esta vez te contó?
—Más o menos. Una noche que yo le dije a mi mamá que no iba a dormir en casa, ella la llevó a pasar la noche a su novia. Yo al final volví, y cuando llegué vi en la puerta un auto que no era el de mi vieja. Me fui a dormir calladita y al otro día ella se había ido temprano, antes de que yo me despertara. Tiempo después, el perro de la novia de mi mamá la mordió y ella la tuvo que traer a casa vendada. Llegaron a casa y, cuando la vi a su novia, le pregunté a mi mamá: "Ella es torta, ¿no?". Después, al ver el auto, me di cuenta de todo.
—¿Y le preguntaste a tu mamá?
—Ella me venía hablando de que había conocido a alguien, pero me lo decía en masculino. Así que le dije: "Entonces esta chica es el novio tuyo del que me estabas contando". Ahora nos llevamos re bien con la pareja de mi vieja.
—¿Les contaste a tus amigos?
—Sí, siempre. Incluso cuando era chiquita, en la época en que yo estaba enojada con mi mamá, mis amigas más cercanas lo sabían todo.
***
"Yo salgo con mi nombre de verdad", dice Maximiliano, muy serio, ante la pregunta de si prefería usar un seudónimo para esta nota. Maximiliano tiene quince años y, desde que sus padres se separaron, vive con el papá, un abogado que trabaja en un estudio propio y participa de una organización que defiende los derechos de gays, lesbianas y transexuales.
—¿Vos elegiste quedarte con tu papá?
—Cuando mis viejos se separaron, la jueza quiso obligarme a vivir con mi mamá, pese a que yo le dije que prefería quedarme con mi papá. Un día vino la policía a buscarme a la escuela y me obligaron a ir a su casa. Yo les pedí que no me llevaran, pero me dijeron que era una decisión de la jueza, que ellos sólo cumplían órdenes. Pero después me escapé. Le dije a mi mamá que necesitaba comprar los libros de la escuela, le pedí plata, agarré la ropa y me tomé un taxi hasta la casa de mi viejo. Ella no llamó más a la policía.
—¿Y como te llevás ahora con ella?
—Mal, hablo poco, por teléfono. Ella no me deja ver a mi hermano, que tiene de diez años, y cuando llamo a casa pocas veces me pasa con él.
Cuando sus padres se separaron, luego del juicio de divorcio y el tironeo entre sus padres por la tenencia, Maximiliano comenzó a hacer terapia con la psicoanalista Silvia Bleichmar. Un día, estando él, su padre y la terapeuta en sesión, ella le preguntó al padre sobre su sexualidad y Alberto dijo, por primera vez frente a su hijo, que era gay.
—¿Cómo fue ese momento para vos?
—Al escucharlo no sentí nada malo. Además, ya me lo imaginaba, por algunos modos de mi viejo que son... parecidos a los de una mujer. Yo ya tenía un amigo gay, no era algo nuevo para mí.
—¿Cambió en algo la relación con tu papá después de ese día?
—Sí. Cambió para bien, porque nos tomamos más confianza, más seguridad. Eso hizo que yo también pudiera contarle cosas que quizás no le habría contado.
—¿Por ejemplo?
—No, ahora no se me ocurre.
—¿Conociste a alguna pareja de tu papá?
—Primero conocí a amigos de él que yo sabía que eran gays. Después mi papá tuvo un novio que se quedó en casa algunas veces, y todo bien. Nos llevamos muy bien.
***
Hay muchas cosas que hoy nos parecen tan obvias como la ley de gravedad, pero que años atrás, y ni que hablar siglos atrás, eran impensables. ¿Qué diría un ciudadano de principios del siglo pasado, cuando las mujeres no podían votar, si le contáramos que hoy tenemos una mujer presidenta? Del mismo modo, otros asuntos que hoy son caratulados de "controvertidos" serán tan obvios en el futuro que nadie entenderá qué hacíamos en esta época discutiéndolos.
La ley de divorcio normalizó la realidad familiar de muchas personas. Por ejemplo, de quienes se habían separado años atrás y convivían en una nueva relación, con una nueva familia y con múltiples descendencias a las que muchos aludían como "los tuyos, los míos, los nuestros". Y hubo hijos yendo al matrimonio de su papá o su mamá, una escena impensable cuando no sólo el matrimonio era indisoluble, sino que la procreación nunca, jamás, podía ser anterior a las nupcias, las únicas nupcias que uno tendría en su vida.
El derrumbe de viejos y nuevos prejuicios permite hoy que en el mundo muchos países hayan incluido en las viejas leyes civiles a otras familias que estaban afuera. Argentina debate en estos tiempos si se suma a naciones como España, Canadá, Sudáfrica, Bélgica, Holanda, Reino Unido y otras que han avanzado en reconocer los derechos matrimoniales de gays y lesbianas. Y habrá, tal vez, nuevos hijos yendo al casamiento de sus padres.
—¿Si se legalizara el matrimonio gay y un día tu viejo viene y te dice: "Me caso con Ernesto", cómo reaccionarías?
—Para mí estaría perfecto —responde Juan—, iría al casamiento con todos mis amigos. Hay que dejar que cada uno haga lo que quiera de su vida. Mi viejo estuvo muy enamorado de mi vieja, para mí sigue enamorado de ella, pero hoy encontró en una persona de su mismo sexo lo mismo que antes había encontrado en ella. Gracias a eso, hoy está muy bien y es feliz.
.
-----------------------------------------------------
.
Casos judiciales
.
* En Brasil, tras la muerte de la popular cantante Cássia Eller, en diciembre de 2001, su pareja Maria Eugênia Martins obtuvo la tenencia del hijo de la artista, Chicão, hoy también cantante. Su padre había muerto años atrás y la pareja lo había criado desde niño. El fallo de la Justicia de Río de Janeiro fue el primer antecedente de una tendencia que luego fueron a confirmar otros casos de tenencia y adopción. Brasil no cuenta con una legislación sobre adopción por parte de parejas homosexuales, pero ese derecho ha comenzado a ser reconocido por sucesivos fallos judiciales en diferentes estados del país.
* En Chile, en 2004, la Corte Suprema decidió quitarle la tenencia de sus tres hijas a la jueza Karen Atala, en pareja con otra mujer, argumentando que “la explicitación de la orientación sexual” de la madre atentaba “contra el normal desarrollo de las menores”. Los jueces chilenos recibieron durísimas críticas por parte de legisladores de la Concertación gobernante.
* En España, en julio de 2007, un juez de Murcia decidió quitarle la tenencia de sus hijos a una madre lesbiana y afirmó en su sentencia que “La madre tendrá que elegir entre sus hijas o la nueva pareja” y que “el ambiente homosexual perjudica a los menores”. El fallo se transformó en un escándalo internacional y el Consejo General del Poder Judicial decidió sancionar al juez Ferrín por “falta grave" y aplicarle una multa de 600 euros.
* En la Argentina, en 2003, la jueza Silvia Morcillo, a cargo del Juzgado de Familia de 4ª Nominación de Córdoba, otorgó la tenencia dos chicos de 7 y 9 años a su padre, en pareja con otro hombre. La ex esposa del padre de los menores había cedido la tenencia de sus hijos porque atravesaba un problema de adicciones, pero al saber que el hombre estaba conviviendo con su pareja varón decidió realizar un planteo judicial para recuperarla.
Analía Mas, miembro del equipo jurídico de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, y abogada del INADI, ha llevado unos doscientos casos de tenencia representando a mamás lesbianas. La letrada afirmó a SOY que "si bien en la mayoría de los casos hemos conseguido la tenencia, la sexualidad de la madre casi nunca se explicita. Las chicas llegan a la consulta asustadísimas, porque muchos ex maridos las amenazan con sacárselos al saber que están en pareja con otra mujer. Por eso la mayoría prefiere ocultar su orientación sexual en el proceso. En algunos casos se llegan a acuerdos favorables con la otra parte, ya que el derecho de familia es kafkiano, se abren muchos juicios simultáneos (juicio de divorcio, tenencia, alimentos, etc.) que demoran años".
* En Chile, en 2004, la Corte Suprema decidió quitarle la tenencia de sus tres hijas a la jueza Karen Atala, en pareja con otra mujer, argumentando que “la explicitación de la orientación sexual” de la madre atentaba “contra el normal desarrollo de las menores”. Los jueces chilenos recibieron durísimas críticas por parte de legisladores de la Concertación gobernante.
* En España, en julio de 2007, un juez de Murcia decidió quitarle la tenencia de sus hijos a una madre lesbiana y afirmó en su sentencia que “La madre tendrá que elegir entre sus hijas o la nueva pareja” y que “el ambiente homosexual perjudica a los menores”. El fallo se transformó en un escándalo internacional y el Consejo General del Poder Judicial decidió sancionar al juez Ferrín por “falta grave" y aplicarle una multa de 600 euros.
* En la Argentina, en 2003, la jueza Silvia Morcillo, a cargo del Juzgado de Familia de 4ª Nominación de Córdoba, otorgó la tenencia dos chicos de 7 y 9 años a su padre, en pareja con otro hombre. La ex esposa del padre de los menores había cedido la tenencia de sus hijos porque atravesaba un problema de adicciones, pero al saber que el hombre estaba conviviendo con su pareja varón decidió realizar un planteo judicial para recuperarla.
Analía Mas, miembro del equipo jurídico de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, y abogada del INADI, ha llevado unos doscientos casos de tenencia representando a mamás lesbianas. La letrada afirmó a SOY que "si bien en la mayoría de los casos hemos conseguido la tenencia, la sexualidad de la madre casi nunca se explicita. Las chicas llegan a la consulta asustadísimas, porque muchos ex maridos las amenazan con sacárselos al saber que están en pareja con otra mujer. Por eso la mayoría prefiere ocultar su orientación sexual en el proceso. En algunos casos se llegan a acuerdos favorables con la otra parte, ya que el derecho de familia es kafkiano, se abren muchos juicios simultáneos (juicio de divorcio, tenencia, alimentos, etc.) que demoran años".
.
-----------------------------------------------------
"¿Ay, pá, te creés que mi hermana y yo somos tontos?"
.
Por Víctor Ramírez
.
Mi salida del armario con ellos fue de lo más natural. En realidad, nunca me preguntaron nada directamente. Yo me separé de su mamá cuando el más chico tenía 4 años y la más grande 7. Me fui a vivir a Chile con mi pareja de entonces y, si bien ellos nunca lo conocieron en persona, vieron sus fotos y siempre supieron que vivíamos juntos. El tema fue cuando regresé a Buenos Aires en el 2003. El varón tenía ya 7 y la nena 10. Comenzaron a conocer a mis amigos y pegaron muy buena onda con ellos. Cuando en el 2005 conocieron al que es actualmente mi pareja, tampoco preguntaron nada, si bien era evidente que en mi casa hay solo una habitación y una cama grande. La casa está llena de fotos nuestras en las que estamos abrazados y en actitud francamente "matrimonial". Ellos se acostumbraron a ver que, para dormir, mi pareja y yo nos acostábamos juntos, y que siempre andábamos juntos para todos lados: a las fiestas familiares, al cine, a las fiestas del colegio... Una tarde, hace año y medio más o menos, haciendo compras con los dos (mis hijos y yo, solos), a mi hija le llamó la atención el culo de una chica y me hizo el comentario, a lo que el nene respondió: "Justamente a papá le vas a preguntar... ¡Como si le interesaran los culos de las minas!". Lo dijo con toda franqueza y sin ninguna intención maliciosa. Yo me quedé helado y no supe qué decir pero, unos meses después, mientras él jugaba a un juego de computadoras que se llama "Los Sims", creó una familia integrada solamente por dos hombres. Uno de ellos (según lo que él mismo me dijo) gustaba de los "señores gordos", a lo cual acotó: "¿Viste, pá? Vos también tenés posibilidades", y se rió. Entonces, le pregunté por qué decía eso y su única respuesta fue: "Ay, pá, te creés que mi hermana y yo somos tontos" y me abrazó furtivamente como para dejar en claro que estaba todo bien. A las pocas semanas, mi hija vino a visitarnos y, mirando una foto en la que mi pareja y yo estamos abrazados, dijo: "La verdad que hacen muy linda pareja".
O sea, nunca lo hablamos explícitamente, porque considero que no fue necesario. Es algo que lo han aceptado naturalmente. De hecho, la madre (con la cual tengo una excelente relación e incluso es gran amiga de mi actual pareja) jamás les transmitió una imagen negativa. Solemos reunirnos a cenar todos juntos, ver películas en casa, ir al cine o de paseo, y no es poco frecuente que andemos todos abrazados por la calle o de la mano, como sucede en toda familia. Para ellos, Víctor (mi marido se llama igual que yo) es un integrante más de la familia. Hace unos meses, mi hija (adolescente al fin) se metió en un lío bastante serio y recurrió a mi pareja para solucionarlo. ambos tienen una excelente relación con él. Mejor incluso que la que tienen con el nuevo marido de su madre. Ellos saben que yo militaba en una organización de defensa de los derechos de la diversidad sexual e incluso, para una charla que GLOBA organizó el año pasado en Morón, me ayudaron a confeccionar un power point en el que se hablaba de los derechos de la diversidad sexual y cuáles son los derechos que aun se vulneran en el ámbito de la provincia de Buenos Aires.
O sea, nunca lo hablamos explícitamente, porque considero que no fue necesario. Es algo que lo han aceptado naturalmente. De hecho, la madre (con la cual tengo una excelente relación e incluso es gran amiga de mi actual pareja) jamás les transmitió una imagen negativa. Solemos reunirnos a cenar todos juntos, ver películas en casa, ir al cine o de paseo, y no es poco frecuente que andemos todos abrazados por la calle o de la mano, como sucede en toda familia. Para ellos, Víctor (mi marido se llama igual que yo) es un integrante más de la familia. Hace unos meses, mi hija (adolescente al fin) se metió en un lío bastante serio y recurrió a mi pareja para solucionarlo. ambos tienen una excelente relación con él. Mejor incluso que la que tienen con el nuevo marido de su madre. Ellos saben que yo militaba en una organización de defensa de los derechos de la diversidad sexual e incluso, para una charla que GLOBA organizó el año pasado en Morón, me ayudaron a confeccionar un power point en el que se hablaba de los derechos de la diversidad sexual y cuáles son los derechos que aun se vulneran en el ámbito de la provincia de Buenos Aires.
.
.


2 comentários:
Hola Bimbi
Me gusta mucho tu articulo, es mi caso como padre gay de dos niños, He puesto parte de tu articulo (mencionandote como fuente, claro). si te molesta, me lo dices y lo quito
Saludos
http://xcarne.blogspot.com
hola bruno,
leí tu artículo en un mailing de un sitio gay de rosario al que nunca me suscribí, pero del que me alegra no haber desuscripto ya que me pareció buenísimo lo que me diste la oportunidad de leer.
yo tengo 26 años asi que del tema hijos aún ni pensar, pero se lo reenvié el único amigo gay que tengo con hijos.
;) :)
m.
http://pocagentesabe.com
Publicar un comentario en la entrada